Karayanas

Durante el Siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX, en Moxos, los terratenientes y trabajadores rurales, que invadieron los territorios indígenas, redujeron a sus habitantes a nivel de peones de sus fincas ganaderas, cuando no los expulsaros a la fuerza o simplemente los asesinaron.

Como pasó en tantas partes del mundo y de mi país, la dominación criolla, vino acompañada de una campaña de destrucción sistemática del espíritu indígena; de reducción de su condición de ser humano digno. Cada día debían recordarles que nunca serían capaces de levantarse contra sus captores, y el racismo creció en los corazones de los karayanas blancos, hasta que ni ellos pudieron ver ningún punto de semejanza con sus conquistados.

La interminable lista de atropellos a los que los indígenas fueron sometidos durante siglos, comenzaba con uno particularmente doloroso. Se les prohibió la entrada a los pueblos y sobre todo, se les prohibió caminar en la plaza de SAN IGNACIO DE MOXOS, donde se levanta la catedral más importante de esas tierras. Se les arrebató la posibilidad de escuchar misa en el templo que ellos mismos habían levantado sin violencia, junto con los jesuitas cientos de años atrás.

Hace unas semanas, cuando la IX marcha indígena por el TIPNIS se disponía a iniciar una vez más su sacrificada caminata de 600 Kilómetros a La Paz, se levantó en Moxos, el más macabro de todos los obstáculos. El Gobierno, había intentado durante meses que la marcha no se inicie, entregando regalos a nombre del progreso, y tergiversando una post-consulta sobre la carretera que atravesará el TIPNIS, básicamente incluyendo al proceso a 52 comunidades colonizadoras (cocaleras) externas a la Tierra Indígena (TCO), que le garantizaría al gobierno la mayoría necesaria para permitirles construir la carretera, eso en caso de que no lograran comprar las conciencias de los indígenas con sus espejos y colorines. No lo lograron.

La estrategia siguiente fue levantar un muro humano en San Ignacio de Moxos. Despertar el espíritu insignificante del karayana, para evitar que la marcha pase por la localidad. La turba, alentada por los discursos de los ministros, no tardó en atacar la radio indígena de San Ignacio y agredir a quienes disentían. Tan grandes fueron los desmanes que al parecer el gobierno se vio obligado a levantar el bloqueo que había impuesto, y permitir que la marcha que no pudieron impedir, pase por San Ignacio. Tuvieron que cambiar la estrategia.

Para la IX marcha, que reivindica Derechos Fundamentales recién conquistados por los pueblos indígenas en Bolivia, era muy importante entrar en la catedral de San Ignacio, el símbolo de la dominación karayana y de siglos de sufrimiento. Planeaban recibir la misa y seguir su camino. El pueblo enardecido de San Ignacio cerró las calles que llevan a la plaza del pueblo con alambre de púas. Después de unos días de espera a que se solucione este conflicto, los marchistas debieron convencer a sus dirigentes de continuar. Su causa es más importante que el símbolo, y el 8 de mayo la columna indígena caminó los ocho kilómetros de la avenida que bordea San Ignacio, desde donde se ve no tan lejano, el campanario de la catedral.

En las entradas de las calles que desembocan en la avenida de circunvalación y a la salida del pueblo, se juntó la muchedumbre desde la mañana, esperando a la marcha, con consignas bien estudiadas, destinadas a romper su espíritu, como debieron haber hecho sus antepasados, cuando trataron de someter a los indios de Moxos hace décadas.

Tal vez nunca pueda imaginarme qué pasa por la cabeza de un niño de ocho años, mientras cientos de personas, algunas no mucho mayores que él, le escupen y le gritan “CAMINA COMO PERRO, COMO LO QUE ERES”. Más fácil es imaginar cómo se siente el padre de ese niño, cuando esa misma tarde, se supo del discurso que dio el Viceministro de Régimen Interior en San Ignacio, felicitando a sus fieles Karayanas por la defensa férrea al proceso de cambio del Gobierno del Evo Morales. La Marcha caminó esos kilómetros en silencio.

La bronca no se me pasa desde que pasaron San Ignacio. Pero he aprendido algunas cosas que van a servirme el día que la IX Gran Marcha llegue a La Paz.

Mientras los indígenas eran acosados, nuestros particulares karayanas, el gremio de transportistas de la rebelde ciudad de La Paz, bloqueaban nuestras calles en un intento por ganar nuestro espíritu, ante la mirada evidentemente apática de la policía nacional que permitía el atropello. Esos días, miles de personas caminamos también kilómetros por los cerros para llegar a nuestros trabajos y colegios, me crucé con centenares de obligados peatones en esas jornadas, y todos sonrientes nos mirábamos a los ojos, todos con el mismo silencioso mensaje que solo es descifrable entre personas dignas. Nadie va a poder quebrarnos.

A veinte kilómetros de San Ignacio, la población de Puerto San Borja anoticiada de las maneras serviles de San Ignacio, prepararon la más cálida de las bienvenidas, y una vez más han sido refugió y descanso de los marchistas. Al mismo tiempo, una a una, todas las demás organizaciones indígenas de Bolivia, cuyos dirigente habían pactado con el gobierno su no participación en la IX marcha a cambio de “proyectos de desarrollo”, y que se encontraban divididas y debilitadas cuando la marcha comenzó su caminata el 26 de septiembre, abandonan a sus malos dirigentes y anuncian su incorporación a la columna.

Ya hay quinientos caminantes, hombres, mujeres y niños dignos y libres, y serán quinientos más. Como el año pasado, vienen caminando.

Si tú quieres ser parte de esta marcha, aquí sabrás cómo.

Los siento, hoy no hay fotos, pero espero que puedas compartir este post urgente. Muchas gracias!

5 comentarios sobre “Karayanas

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  1. En todo el mundo en estos momentos y bajo la presión política y mediática del capitalismo; tendriámos que movilizarnos todos los ciudadanos contra los que nos oprimen. No se puede permitir que en el siglo XXXI, nos esten robando nuestros derechos conseguidos, por nuestros antecesores y nosotros por una mal llamada crisis que no es nuestra si no por el capital, al que ahora todos tenemos que rescatar pero luego no recibimos nada cuando ganan. Ánimo y adelante. desde Zaragoza España.

  2. Vienen caminando! Ya habrá que irse preparando para la llegada en la Paz. Muchas gracias por el apoyo y las lindas palabras, veremos que lleguen hasta chaparina o a dnde sea.

  3. Hay tanto que debatir aun. más allá de las ideas, lo que importa aquí es que todo se resuelva en paz y por el bien y el desarrollo de los pueblos que hay en el Beni, tantos años postergados.
    Saludos y paz!

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