Carta a la IX Gran Marcha

Es posible que la Novena Gran Marcha, mientras deja La Paz, luego de interminables semanas de lucha al parecer infructuosa, tenga una sensación de desazón, fácilmente confundible con derrota cuando miramos corto. Permítanme mis hermanos, explicarles brevemente porqué creo que lejos de una derrota, su sacrificio tiene de hecho, varias importantes victorias.

1. Recuerden que en medio de un motín policial, ustedes decidieron retrasar un día su llegada. Probablemente eso haya sido suficiente para que el gobierno transe con los policías y ellos le garanticen al presidente su posición. Si, es verdad. Pero nos ahorró a los bolivianos una escalada del conflicto muy difícil de prever, y seguramente con un desenlace trágico. Sacrificaron una posición táctica inmejorable, y estoy seguro que muchos piensan que vuelven a casa gracias a esa decisión.

Déjenme decirles, que ésta y varias otras decisiones similares, los han puesto hermanos, en una situación evidentemente superior al Gobierno, desde el punto de vista moral. Y no se dejen engañar. Somos muchos los que necesitábamos un norte ético, que sobresalga del simple ejercicio prebendalista al que se ha visto reducido nuestro Proceso de Cambio. El suyo es un triunfo moral.

2. La marcha transitó por escenarios mucho más difíciles que los que vivió en la Paz, y salió victoriosa de todos ellos. El poder mostró su rostro racista al premiar a los Karayanas de San Ignacio de Moxos; mostro su rostro fascista cuando sus aliados se levantaban violentamente contra ustedes en casi todos los pueblos; mostró su falta de humanidad cuando les impidieron acampar en ch´alla; mostro su insolencia cuando los trataron de bloquear en Caranavi. Pero por donde ustedes pasaron, siempre hubo quien les dio agua, protección y fuerzas. Y cuando no hubo nadie, pasaron ustedes con la cabeza bien alta, por donde la mayoría nos hubiéramos arrodillado. El suyo es un triunfo de la dignidad humana, y más de uno los recordaremos cuando nos toque afrontar cualquier situación que parezca imposible.

3. Cuando el poder convocó a todos sus grupos de “simpatizantes” el día que ustedes llegaban, luego de 62 días de caminar y vivir en situaciones que estoy segur que ninguno de esos que participaron en la contramarcha hubieran soportado por defender a su presidente, los líderes de la IX tuvieron que aceptar la dolorosa decisión de cambiar de ruta, y entrar a La Paz, por la “puerta de atrás” para no generar un enfrentamiento. Ver como miles y miles de paceños espontáneamente salían a proteger su columna, me hizo pensar que ningún buen anfitrión recibe así a sus mejores invitados. Por la puerta grande entraron a miles de hogares desde los más pobres hasta los más ricos, y ahí se quedarán por mucho tiempo. La suya fue una victoria de la humildad.

4. Antes de ustedes, de la Gran VIII y XI marchas. Casi todos los bolivianos pensábamos igual que mi profesor de ciencias sociales, que sabía que las carreteras y las fábricas, son el único sinónimo de riqueza y desarrollo, que los bosques equivalen a madera y que los suelos equivalen a petróleo y gas. Y lo sabía como antes se sabía que tierra era plana, y que el sol giraba en torno a la tierra. Lo sabía porque eso es lo que siguen diciendo todos los libros de texto de todas las escuelas de todos los países secuestrados, como el nuestro.

Con sus pasos hermanos, se han despertado muchas mentes curiosas, muchos empezamos a hacernos las preguntas correctas y encontrarnos un norte. Muchos debates se han reabierto, lo que en sí mismo es una derrota muy dura para el gobierno que tenemos. La suya es una victoria de la verdad, de la verdad amplia que acepta tantos y tantos puntos de vista. La verdad que crea consensos y crea unidad.

5. La estrategia que usó el gobierno nacional para ganar ésta, es tan evidentemente pobre e insostenible que terminará desgastándolo aun más. Si durante todo el desarrollo de la marcha no pudieron dividirlos, créanme que no podrán hacerlo ahora tampoco, al menos no en el largo plazo. La suya es la victoria de la serenidad.

Así podríamos seguir, porque no puedo evitar sentir por ustedes la más profunda admiración. Sin embargo entenderé que me pregunten, de qué sirven estas victorias, tan abstractas e intangibles (perdonen la palabra) a la defensa inmediata de su amado territorio.

Creo que el problema no pasa sólo por realizar o no una consulta ilegítima, ni siquiera por construir o no una carretera de dudosísimo interés nacional. El problema se encuentra en nuestra calidad de seres humanos y de sociedad boliviana, justo donde estas victorias son más importantes. Aun si la carretera nunca se construye, me temo que deberemos seguir la lucha. Una lucha que va a ser larga, que trasciende ideologías, gobiernos y generaciones, y que tendrán que ir abanderando más personas, más territorios indígenas, y luego también más comunidades rurales y ciudades.

A todas las naciones tendría que pasarles algo que les haga creer que esa lucha la van a ganar las personas buenas y no las corporaciones, y a Bolivia le pasó la Gran Marcha.

Muchas gracias hermanos!

4 comentarios sobre “Carta a la IX Gran Marcha

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  1. Bonita carta y ánimo a todos que no os han vencido. Habeis ganado aunque los resultados no se vean de inmediato. Mas de uno pensara en lo que habeis logrado y quizá la victoria no este lejos. ADELANTE.

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