Monstruosas culebras ciegas en el Camino de la Muerte

Buscando escorpiones en una pared rocosa, al borde del “camino de la muerte” (esta vieja pero preciosa carretera que llevaba a la población de Coroico), y en pleno bosque nublado, encontré la más bonita “culebra ciega” (género Epictia) que haya visto nunca. 

Con sus escasos 30 centímetros, este ejemplar es un monstruo comparado con las otras especies del género, en el que se encuentran las serpientes más pequeñas del continente. 

El nombre de culebras ciegas, se lo ganaron porque pasan prácticamente toda su vida bajo tierra. En estas condiciones el sentido de la vista es menos relevante, y sus ojos terminaros detrás de unas escamas que apenas dejan pasar la luz. Bajo tierra tampoco es útil ser demasiado grande, y sus cuerpos se han adaptado al tipo de alimentación que normalmente encontrarías ahí, hormigas, termitas, gusanos y arañas.

Esta otra especie de Epictia sp. puede hallarse en la misma región, pero apenas llega a superar los 10 centímetros, un tamaño mas «normal» para este tipo de serpientes.

Son animales tan raros que verlos en los hábitats boscosos suele ser un acontecimiento. Ni siquiera estamos seguros de cuál es la especie a la que pertenece este gran ejemplar, probablemente Epictia striatula. Tampoco sabemos exactamente las especies de las otras dos culebras ciegas que he visto antes en la zona. Para saberlo con exactitud, habría que colectarlas, algo que por supuesto no voy a hacer.Por ahora, queda la satisfacción de saber que la diversidad de estos bosques es sorprendentemente alta, y que hay aun mucho que descubrir, y sobre todo, mucho que conservar.

Taypiplaya

Como parte de un proyecto en el que Diversidad entre Pendientes estamos involucrados, y del que les voy a hablar con seguridad en el futuro, estuvimos unos días de inicios de enero en una pequeña ciudad yungueña, injustamente poco conocida. Taypiplaya.

Pueden apreciarse las heridas en el bosque, en forma de parcelas cultivadas con café, arroz o maíz. Sin embargo, lo que diferencia este valle de otros en la zona, es la calidad de conservación del bosque que aun queda en pie, y por tanto, del enorme potencial de recursos que puede ofrecer, ya sean genéticos, productivos o turísticos.

Ubicada a pocos kilómetros de Caranavi, Taypiplaya sorprende por su accesibilidad, y por su potencial de conservación. Ocupando el espacio de un profundo valle y flanqueada por montañas altas, cubiertas de un bosque que es probablemente el mejor conservado en la zona, esta población debería ocupar el centro de los esfuerzos por empezar el desarrollo de un modelo económico verdaderamente sustentable para Yungas.

Algunos pilares de la sustentabilidad de este territorio, se han plantado hace tiempo ya. Taypiplaya, solía ser un centro de producción de café de alta calidad, producido en sistemas agroforestales. De hecho, cuando trabajaba en el complejo productivo del café, en este poblado se encontraba la única planta de beneficiado capaz de procesar distintas calidades de café por separado. Sin embargo, los últimos años vieron desmontado el sistema que garantizaba a los productores precios altos, acordes con la calidad de su producto, por lo que los incentivos para desarrollar un sistema de alta calidad, también van desapareciendo de a poco.

Encontramos esta Boa constrictor cruzando un camino muy concurrido cercano a Taypiplaya, y la liberamos en un bosque bajo y poco intervenido. Los registros de esta especie en las selvas de montaña de Bolivia son muy escasos, a pesar que la gente les conoce bien.

El otro potencial importante es el turismo, que se ha empezado a impulsar en torno a Rincón del Tigre, una impresionante cascada de la que ya hablé en este blog hace varios años. Esta actividad empieza a cobrar importancia y llamar la atención de la gente, pero un turismo sustentable, basado en la conservación de los recursos, muy especializado, y de alta rentabilidad, queda aun lejos de la planificación.

De hecho, Taypiplaya es una de las zonas menos estudiadas de yungas, y falta mucho aun para saber qué se protege y qué potencial real se tiene, al menos en términos de biodiversidad. Para tener una idea, en tres días efectivos que estuvimos, pudimos documentar 16 especies de anfibios, sin buscar demasiado realmente. Esta debe ser la primera lista que se tiene de la zona.

Hace seis años ya advertía que Taypiplaya tenía cierto potencial para la observación de aves. Sobre todo las partes más altas del valle. No pudimos hacer un análisis serio de las especies presentes, pero el sitio promete mucho.

No es tarde para los bosques de Taypiplaya, para nada. Nos fuimos llenos de esperanza por todo lo que vimos, y por toda la gente maravillosa y comprometida que conocimos, y que pronto volveremos a ver.

Un nuevo ataque a las Áreas Protegidas de Bolivia

Desde el primer gobierno del Movimiento al Socialismo, en 2006, avanzó en Bolivia un proceso lento de desmantelamiento y desinstitucionalización de las Áreas Protegidas nacionales, impulsado directamente desde el poder central, con el claro objetivo de repartir las tierras y recursos que ahí se encuentran, entre grupos de poder (sindicatos agrarios, cooperativas mineras y otros), que luego apuntalarían la votación rural de Evo Morales.

Pero esta semana, aceleraron el proceso que no pudieron terminar antes, gracias a la acción de miles de bolivianas y bolivianos agradecidos con sus guardaparques y su heroico trabajo en las 22 áreas protegidas de interés nacional.

El director del SERNAP (la organización que gestiona las áreas protegidas en Bolivia), Teodoro Mamani, un dirigente de sindicato agrario, acusado de corrupción, ha despedido a los jefes de seguridad de varias áreas protegidas de enorme importancia, así como a guardaparques con décadas de experiencia. Casualmente, aquellos que habían denunciado los asentamientos ilegales en el Parque Tunari; la minería ilegal cerca del Parque Madidi; los cultivos ilegales de coca en el arque Carrasco; y los avasallamientos en TIPNIS.

Pronunciamiento de los guardaparques de Madidi, el Área Protegida con mayor biodiversidad del mundo.

La nueva gente en esos cargos, seguramente facilitará la modificación de las protecciones, que permita la expansión descontrolada de la frontera agrícola y los asentamientos mineros, así como de la exploración y explotación de hidrocarburos, en algunas de las zonas más biodiversas del mundo. Porque se entiende que esa es la única estrategia de un gobierno sin rumbo, que en 100 días ha perdido por completo el control del país, y deberá encontrar refugio en los avasalladores y en los represores.

Aquí puedes descargar el pronunciamiento oficial de los guardaparques de Bolivia. Ayúdanos a denunciar este hecho.

Guía rápida de campo de anfibios de Caranavi y la Serranía Bella Vista

Esta es la segunda guía “rápida” de campo, sobre los anfibios de yungas (la primera sobre el Camino de la Muerte, la puedes encontrar aquí). Es parte de una iniciativa mayor que terminará a inicios del año con la tercera versión de la guía fotográfica de las anfibios de la región de Yungas, que Diversidad entre Pendientes actualiza cada tanto, y es parte de los aportes que constantemente hacemos al conocimiento de la diversidad biológica de nuestra zona de estudio, las increíbles selvas de montaña del norte de Bolivia.

Esta segunda guía se centra en el municipio de Caranavi y la Serranía Bella Vista, que es compartida con el municipio de Palos Blancos, una de las regiones accesibles, más interesantes y menos estudiadas del país. Sólo como una muestra del potencial en biodiversidad del municipio, Caranavi es el único hogar de Ameerega yungícola, una pequeña ranita de la familia dendrobatidae, el grupo de ranas venenosas neotropicales que poseen sustancias urticantes en la piel, de las que aun no sabemos nada; y también podría ser el último sitio donde aun puede encontrarse a Atelopus tricolor, un sapito maravilloso que creíamos extinto hasta el año pasado.

Esperamos que esta guía sea un punto de inicio para una mejor comprensión de las comunidades de seres que habitan tan bello lugar, y para desarrollar formas de convivencia y conservación de tremenda riqueza. Puedes descargar la guía completa en este link.

Dos excelentes noticias para cerrar este terrible 2020

2020 ha sido un año para el olvido en muchos ámbitos. En Bolivia, por ejemplo, hemos sufrido incendios catastróficos por segundo año consecutivo; las medidas adoptadas para frenar la pandemia, han impulsado la actividad ilegal y la apropiación de tierras en Áreas Protegidas; y el nuevo (viejo) gobierno, sigue (al igual que todos sus antecesores) el proceso de desmantelamiento de las normas protectoras del medio ambiente nacional.

Sin embargo, justo cuando el año termina aparecen dos noticias muy esperanzadoras, que vienen del ámbito local, desde la gente que más está sufriendo las consecuencias de Cambio Climático, y los incendios.

La primera es la creación del Área Protegida municipal de Bajo Paraguá. Un espacio de casi un millón de hectáreas, en el municipio de San Ignacio de Velasco, en el departamento de Santa Cruz de la Sierra, que pasa a formar parte de un mosaico de espacios reservados locales realmente gigantesco.

La segunda es la creación del Área Natural de Manejo Integrado Serranías de Igüembre, para preservar 122.313 hectáreas de bosque montano chaqueño, protector de las principales fuentes de agua de la zona. En esta iniciativa, es obligatorio reconocer el inmenso trabajo que la Fundación Natura realiza en la zona.

Ambas iniciativas son impulsadas por instituciones locales y los propios habitantes de estos espacios, que reconocen la necesidad de preservar su entorno. El gobierno nacional NO ha tenido nada que ver, ni ha comprometido ningún tipo de apoyo a estas u otras iniciativas de conservación. Todo lo contrario.

Atelopus tricolor. Oficialmente de vuelta

El redescubrimiento de una especie tan emblemática como Atelopus tricolor, fue la última noticia buena de un año 2020. A partir de ahí, pandemias, desastres políticos, incendios, y convulsiones han sido el signo del año.

A pesar de todo, quiero compartir con ustedes la publicación del paper del redescubrimiento «New evidence for the presence of Atelopus tricolor (Anura: Bufonidae) in the montane forests of Bolivia, 16 years after its last observation», que coloca nuestro trabajo en el radar científico y abre las puertas a acciones concretas de conservación, que espero que se hagan efectivas a partir del próximo año.

El artículo, apareció en el volumen 56 (1) de SALAMADRA German Journal of Herpetology, una de las publicaciones científicas más prestigiosas sobre el tema, y puedes descargar la versión .pdf de este link (o haciendo click en la imagen de arriba).

Guía de campo de anfibios del Camino de la Muerte

El «Camino de la Muerte» es actualmente uno de los atractivos turísticos más notables del Departamento de La Paz. Famoso por ser una de las rutas que más vidas se ha cobrado en el mundo, hoy es un camino secundario y una concurrida ciclovía usada por miles de turistas cada año. Desde su punto de partida, en un paso montañoso a más de 4000 metros de altura, el camino desciende abruptamente, recorriendo cuatro ecosistemas diferentes, hasta terminar en los valles tropicales de Coroico, a 1100 metros.

La siguiente guía de campo, que pueden descargar de forma gratuita, es fruto del trabajo de 10 años explorando este camino, y las áreas aledañas, e incluye muchos descubrimientos fascinantes, especies nuevas y únicas, que se escapan a la apreciación de aquellos que van a recorrerlo desde una bicicleta. Pero justamente para ellos, y las personas que viven en torno a la ruta, es que se realiza este trabajo, con el objetivo incrementar la comprensión de algunos de los sistemas más biodiversos, y al mismo tiempo más accesibles del país. Que la disfruten.

NO liberen a Antonio

He tratado de mantenerme al margen de un muy interesante caso de tenencia de fauna silvestre en Bolivia, porque no quería levantar más polvo del que ya hay, pero creo que toca hacer algunas reflexiones que sirvan para situaciones similares.

Antonio es un zorro andino (Lycalopes culpeus), que de acuerdo con la versión de la familia que lo tenía, fue rescatado de cachorro, y creció como una mascota en una casa de la ciudad de Oruro. Y hasta aquí lo que sabemos. Al parecer la familia que crío a Antonio le ha dado mucho cariño y mucho cuidado, y el animal se encontraba bien de ánimos y de salud, hasta que se hizo una denuncia sobre tenencia de fauna, y Antonio fue “confiscado” para llevarlo a un centro de rescate, que en el caso de la ciudad de Oruro, es su tristemente célebre zoológico.

La “familia” de Antonio, entonces, hizo público su descontento, y su preocupación, e inició una campaña en redes sociales para que “vuelva a casa”, campaña que pronto degeneró en el “liberen a Antonio” que tenemos ahora. Con opiniones encontradas de miles de ciudadanos que exigen que el zorro sea devuelto a su familia, o en su caso, a su hábitat natural. Incluso políticos de todos los colores, sin ningún tipo de rubor, han tratado de convertir en capital político el cariño que la gente ha demostrado por Antonio.

Pero, qué posibilidades reales tiene Antonio de regresar a su hábitat. Ninguna. Si bien existen experiencias de recuperación de fauna en varios centros de rescate, éstas son contadas, y se dan con ejemplares totalmente silvestres que se recuperan de alguna herida, o algo por el estilo. Antonio ya ha perdido la capacidad de ser un zorro silvestre en el duro clima del altiplano boliviano.Sigue leyendo «NO liberen a Antonio»

Agroindustria y biotecnología. Lo que realmente me molesta del Decreto 4232

Llevamos un par de días de revuelo. De forma inconstitucional, el gobierno interino de Bolivia aprobó el Decreto 4232 que autoriza, “de manera excepcional”, proceder con procedimientos abreviados para la evaluación de 5 cultivos genéticamente modificados, para su aplicación en sistemas de monocultivo extensivo. Se argumenta la necesidad de incrementar la productividad de alimentos para los bolivianos y la capacidad exportadora del agro boliviano, y se trata de justificar la medida, ante la necesidad de reactivar la economía nacional post-pandemia.

No puedo imaginarme una peor señal hacia la colectividad nacional que esta. Una colectividad que por cierto, expuso su vida tratando de apagar los incendios de 2019. Una multitud de almas, que explícitamente, exigimos al nuevo gobierno abrogar el paquete de normas que el anterior, en complicidad con las fuerzas que ahora se encuentran en Palacio, habían aprobado para entregar a la agroindustria extensiones inimaginables de bosques y pastizales nativos, protectores de una de las diversidades biológicas más valiosas del mundo.

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Deben entender que yo no soy un detractor de la biotecnología. Tengo una mente científica, y creo firmemente que esta herramienta será vital para permitirnos, en el futuro, alimentar a un número creciente de habitantes, en un contexto de sostenibilidad y restauración ambiental.

Lo que yo soy, es un detractor del modelo de producción extensivo. Un modelo que declara abiertamente que no es competitivo, mientras se le destinan cientos, si no miles de millones de dólares cada año en subvenciones al diésel que utiliza el sector, para que sea competitivo, justamente. Un modelo que concentra la riqueza que apenas crea, pero que nos obliga a todos a pagar los costos futuros que genera, por ejemplo, en términos de los efectos que tendrá sobre la salud el constante humo de los chaqueos en las ciudades orientales, y que terminaremos pagando más temprano que tarde.

Por esta razón, no quiero detenerme a especular sobre las consecuencias del avance de la investigación de cultivos transgénico u otro tipo de biotecnología, lo que me preocupa son las intenciones subyacentes. El Decreto 4232, no puede comprenderse por sí solo. Es parte de un grupo de normativas que empezaron a liberarse progresivamente desde hace varios años, y que se nos impusieron, siempre con el pretexto de evitar una crisis económica que, al igual que el mítico monstruo que se devora a si mismo, sería consecuencia de las limitaciones del sistema productivo promovido por estas medidas.

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Este paquete de normas, solo tiene una finalidad, promover la expansión de la frontera agrícola, porque la existencia del agroindustria nacional, no parece depender de la aplicación de un tipo de semilla o de otro, sino de su capacidad de expansión, mas ligada a las ganancias por la especulación de la tierra, que a la productividad de los cultivos.

Entonces, en principio, no me molesta que la biotecnología en Bolivia se libere. Me molesta que se libera aquella que tiene como objetivo reproducir un modelo ineficiente, destructivo y anacrónico de producción agrícola, que tiene cualquier objetivo menos el de alimentar a la población. Y al mismo tiempo, otros adelantos con potencial real en términos de productividad y reducción de la vulnerabilidad de la producción de alimentos, se mantienen en la oscuridad, sin acceso a fondos, y limitados a experimentos aislados e irrelevantes; de la misma forma en que relegan tipos de producción cultural y ambientalmente amigable, que no tienen porqué estar reñidos con los adelantos tecnológicos.

Sin embargo, y por sobre todas las cosas, me molesta que un gobierno accidental, nacido de un movimiento social increíblemente amplio en lo conceptual y en lo ideológico; pero igualmente nacido del pésimo cálculo político de su antecesor (las renuncias en masa, con la intención de generar un vacío de poder que eventualmente iba a devolver el poder a Evo, como pasó en Venezuela en 2002), se atribuya la potestad de tomar decisiones tan delicadas y con implicaciones sociales, culturales y ambientales de tan largo plazo.

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Cualquier decisión de este tipo, debería nacer de un diálogo profundo y técnico, libre de apasionamientos. Y ese diálogo no se trata sobre permitir o no un tipo u otro de semilla. Es el diálogo que nos obliga a quitarnos la venda, y ver a la agroindustria nacional como el fracaso que realmente es, y si exclusiones, trabajar en nuevas visiones que le permitan a los mismos actores económicos que ahora son parte de este desastre, transitar a nuevas rutas verdaderamente eficientes y productivas. Y ahí sí, en ese nuevo contexto, la biotecnología cobra una dimensión y una relevancia completamente diferentes.

Mauricio Pacheco Suárez

EL PROYECTO QUE LA CHIQUITANÍA NECESITA… (Y EL QUE NO)

“Va a haber plata, hermano. Está llegando de todos lados para reforestar la Chiquitanía”. He escuchado cinco variantes de esas frases en los últimos meses. La plata no llega, en Santa Cruz no hay interés realmente, pero eventualmente, tendrá que llegar.

Hagamos memoria. En 2019, más de 5 millones de hectáreas de bosques secos, sabanas y pastizales naturales se perdieron en los incendios forestales más salvajes que este país haya visto nunca. El problema de fondo no era el incendio mismo, sino sus causas. Un pacto tácito entre los agroindustriales del oriente, pequeños productores de granos y el Gobierno Central, encabezado por el, ahora caído en desgracia, Evo Morales.

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Evo, había firmado dos decretos que permitían a los pequeños productores extender la frontera agrícola, básicamente hasta el infinito. El interés de los grandes agroindustriales, que por ley en Bolivia tienen un “límite” sobre el tamaño de sus predios, es encargarse de la intermediación con mercados internacionales. De esta forma los pequeños terminarían trabajando para ellos de todas maneras. Un negocio redondo para todo el mundo, especialmente para el Evo, que esperaba así, poder controlar políticamente el oriente del país.

De esta forma, en esos meses de fuego, el Gobierno Central fingía que intentaba apagar el incendio; la gobernación de Santa Cruz fingía que era opositora al gobierno; y al final, en medio del infierno, los únicos que lo apagaban sin ayuda real de ninguna parte, eran un mar de jóvenes voluntarios, que por cierto, no sabían ese momento, que ese esfuerzo sería de enorme relevancia en el proceso que terminaría con Evo Morales fuera del poder.

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Uno vuelto a la vida.

El año 2003, Andreas John tomó la que era hasta hace unos días la última prueba de la existencia de Atelopus tricolor en Bolivia. Este género de coloridos sapos, conocidos también como sapos arlequín, son el grupo que más ha sufrido el efecto de una enfermedad emergente, la quitridiomicosis.

DSC_1303Producida por un tipo de hongo, la infección es responsable de la completa desaparición de un gran número de especies en todo el mundo, pero se ha ensañado más con los climas templados o fríos de Los Andes tropicales y Centroamérica. Los Atelopus se encuentran entre los seres más amenazados del mundo gracias a la quitridiomicosis, y la mayoría de las 96 especies descritas, han dejado de verse desde la segunda mitad de los noventas. En Bolivia, se pensaba que A. tricolor habría corrido la misma suerte.

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Numerosas quebradas rocosas bajan desde las serranías cercanas a Caranavi, pero por años no dieron resultados positivos. Incluso ahora, inspeccionamos en total 7 arroyos y solo uno tenia Atelopus.

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