De vuelta de un viaje de esos…

Hace unos días volví de un viaje/catástrofe de esos en los que todo lo que puede salir mal, sale mal. Debíamos haber podido visitar el Parque Nacional Carrasco, junto con Carmen y Daniel, dos fotógrafos de naturaleza con una trayectoria tremenda (por cierto, también personas fantásticas con las que cualquier viaje es bueno, no importa lo que pase). Finalmente, la semana prevista de exploración, terminó convertida en unas pocas horas de fotos en un bosquecillo cerca de Villa Tunari. Aun así, hay muchas que vale la pena compartir con ustedes.

Ameerega picta son las ranas venenosas más ampliamente distribuidas de Bolivia. Se encuentran sobre todo a los pies de Los Andes, pero también en los yungas hasta los 1.300 metros de altura, y en los bosques secos de la chiquitanía.
Encontrar esta rana endémica de los bosques secos del centro de Bolivia, en una de las regiones más húmedas de América del Sur, parece improbable. Sin embargo, ya A. Muñoz la incluyo en su guía de anfibios de Guácharos, un sitio a unos 40 Kilómetros de donde encontramos ésta.
En los bosques amazónicos es común ver estos pequeños lagartos anolis, sobre todo de noche mientras duermen colgados de las ramas.
Los katydidos del genero copiphora, son voraces predadores de insectos y agresivos modelos. Tienen una mordedura muy fuerte, y probablemente las mandíbulas más amenazantes de todos los de su tipo.
Un grillo de hierba, pone sus huevos en la corteza de una rama de árbol.
Todas las mantis son insectos muy fotogénicos, pero estas que simulan perfectamente ser una hoja muerta, son sin duda mis favoritas.
Aun que normalmente estoy de acuerdo con las personas que piensan que una araña no puede ser bonita, esta hembra de Olios sp. me hace pensar dos veces. Los colores son también sirven de advertencia, ya que se trata de una de las arañas más venenosas de su tipo (familia sparassidae), y una de las pocas que puede provocar una reacción sistémica en humanos adultos, aun que nunca se haya reportado una mordedura realmente grave.

Gracias a todos, sobre todo a Carmen y Daniel. La mejor energía para ellos.

La noche en el Río Yariza

Justo antes que caiga la noche, durante un frente frío a mediados de julio de 2011. El Río Yariza en su mínimo caudal anual.

Por la noche la selva gana mucho de vida. Sobre todo en verano, luego de las lluvias, miles de animales que no sospechas que están ahí, aparecen de repente. Al mismo tiempo, el silencio a pesar de los miles de sonidos, y la inmensidad de la vida que viene de los bosques, de los ríos. La noche en la selva puede ser abrumadora. Si estas completamente sólo, tarde o temprano te verás invadido por una especie de angustia, como si te hablaran desde todas partes al mismo tiempo. Mucha gente desarrolla una relación más espiritual con el bosque durante la noche.

Streptoprocne rutila, es una especie de vencejo tropical, asociado a zonas rocosas y bosques de montaña. Lo realmente interesante de esta foto es que capta sus hábitos al momento de dormir, algo que es definitivamente raro de ver en estas especies. Son increíbles voladores, pueden hacerlo durante semanas sin descanso, y de hecho son capaces de acercarse a las tormentas más fuertes para capturar al vuelo los bichos que huyen de la lluvia.
La garza pico de bota (cochlearius cochlearius) es una de las aves nocturnas más peculiares. Normalmente se la puede ver en zonas anegadizas o a lo largo de los ríos de Centro y Sud América, casi siempre en tierras bajas, por lo que encontrarla en el Yariza ha sido una de las más grandes sorpresas. Por si su aspecto no fuera suficientemente extraño, con ese pico ancho y esos ojos enormes, durante la época de apareamiento, a los machos le crecen unas plumas largas en la cabeza a modo de cresta.
No se mucho sobre este. Podría tratarse de una rata de cola espinosa (Isothrix sp.), una especie de rata nocturna y arborícola, muy rara de ver y de la que se sabe muy poco. En Bolivia se han encontrado en bosques bajos e inundadizos, muy lejos del Yariza, por lo que esta es una verdadera novedad.

A pesar que no se trata de un río grande, el sonido del caudal es bastante fuerte, cuando no hay luna, no se ve literalmente, nada. Los grillos y el agua continuarán todo la noche su monótono canto, casi desesperante, hasta que raramente te llaman la atención las notas agudas de los cantos de aves y ranas, pero es difícil distinguirlas bien. En el  Río Yariza la cosas se encuentran viéndolas.

El río Yariza es el único lugar que conozco en yungas de La Paz donde se puede encontrar a Hyalinobatrachium carlesvilai, una rana de cristal que también se conoce de tierras más bajas del centro y norte de Bolivia, Perú y Brasil, pero que fue descrita recién en 2009.
Por contraste, Hypsiboas balzani, es la típica rana que encontrarías en los charcos de yungas. Es bastante abundante en los charcos que se forman a la orilla del camino, y en las orillas calmas de los ríos.

Cuando se podía frecuentar de noche, en este río siempre he encontrado algún animal raro, fuera de lugar, algo que uno no esperaría encontrar en medio de los yungas, o que no había visto antes. Ranas e insectos que sólo se encuentran a cientos de kilómetros de distancia, aves y mamíferos muy raros, y … ni una sola serpiente hasta ahora. Eso sí es raro, en este río nunca he visto una sola serpiente.

En el Yariza hay muchísimos insectos y arácnidos, muchos de ellos que no se encuentran o son difíciles de ver en los valles cercanos, como esta preciosa polilla.
Es curiosa la cantidad de arañas venenosas del género phoneutria que se pueden ver cerca del río, en las laderas más secas. En general estas arañas son escasas y difíciles de ver, pero son muy comunes cruzando el camino que lleva al Yariza, o sobre los arbustos buscando presas. Son arañas peligrosas y es bueno tomar precauciones para evitar encuentros innecesarios.
Un bonito grillo de la hierba, que por aquí le dicen cocalero, por su parecido con las hojas de tan controvertido cultivo.

Si alguna vez tienes la oportunidad de visitar la selva de noche. No importa donde estés. Si puedes incluirte en esos paseos turísticos nocturnos, que casi todo el mundo desprecia, seguro que vas a ganar una experiencia de esas que no se olvidan.

Conociendo EL JIRI

El puentecito colgante de El Jiri, es uno de sus atractivos más interesantes pues se balancea sobre una quebrada preciosa. Sin lluvia, seguramente es uno de los mejores lugares para observar aves en todo el entorno del ecolodge.

El Parque nacional Cotapata, es una pequeña Área (más-o-menos) Protegida entre La Paz, y la ciudad de coroico. Tiene una importancia realmente extraordinaria, pero poco comprendida, para el equilibrio ambiental e hídrico de las zonas cocaleras de Yungas y para la conservación de la biodiversidad general de Bolivia. Por ejemplo en el área de poco más de 40.000 hectáreas (casi 60.000 considerando desniveles), se han reportado ya 500 especies de aves, y yo mismo he fotografiado varias que no se encuentran en las listas, por lo que el número seguramente subirá sin problemas por encima de los 550 luego de algunas revisiones (En todo Canadá y EEUU, el número de aves, es de 690). Y lo mismo se puede decir de anfibios, insectos, mamíferos y cualquier grupo que se encuentre representado en los ecosistemas de montaña de Los Andes. Cotapata es efectivamente el único refugio en cientos de kilómetros.

La lluvia es lo peor que le puede pasar a un fotógrafo de aves, no solo no salen, sino que cuando lo hacen, son mas reservadas que de costumbre. En el Jiri sin embargo, llegamos a identificar unas veinte especies, eso en las peores condiciones climáticas imaginables. Esta de aquí es una oropéndola.
No recuerdo haber estado tan cerca de un cuclillo ardilla antes, tanto que ni siquiera pude retratarlo completo con esa preciosa cola que tiene. Esta especie salta entre el dosel medio y no es tan difícil de ver como otras que debieran existir en estos bosques. Concretamente, la próxima vez tengo la intención de buscar quetzales, El Jiri parece ser un buen lugar para ellos.

Un poco más allá de Charobamba, la última comunidad del área que tiene camino, se encuentra El Jiri, un Ecolodge realmente interesante, muy bien equipado y no muy bien conocido. Desde El Jiri, se accede a algunas de las pocas zonas de Bosque primario que quedan cerca de La Paz, y en las sendas (que intercalan zonas de cultivos de coca y frutas, con bosques de montaña), todavía hay por todas partes evidencias de sus habitantes menos habituales, chanchos de monte, monos, gatos, y una variedad de aves que apenas se puede intuir.

La lluvia tampoco es buena para ver bichos, y aun así esos días en el Jiri encontré muchas cosas interesantes que no había visto nunca antes, como este precioso grillo de árbol.
Muchas arañas tejedoras construyen guaridas donde escapar cuando sienten la presencia de alguna amenaza. La de la foto sin embargo, no tiene que ocultarse debajo de nada, lo único que tiene que hacer es dejarse caer sobre el tronco donde ha construido su tela y quedarse inmóvil, y créanme que aun viéndola hacer esto, uno la pierde de vista con muchísima facilidad.
Este es otro ejemplo impresionante de camuflaje. Esta diminuta oruga literalmente ha llenado su cuerpo con escombros para pasar inadvertida. Este comportamiento no es del todo inusual, pero es la primera vez que lo veo en una larva de polilla.

En febrero de 2012, finalmente pude ir un par de días a El Jiri, pero la suerte no me acompañó. Prácticamente llovió todo el tiempo, lo que tampoco es inusual para esos meses. Con la lluvia desapareció la mayor parte de los esquivos habitantes de los bosques, y aun así soy capaz de mostrarles muchas cosas interesantes. Cuando comience el verano intentaré volver.

Cotapata es también un lugar espectacular para ver orquídeas. En el parque se han identificado ya unas 300 especies, y hay muchísimas más por describir, como ésta, que encontramos en la senda larga al Árbol Gigante, y que no figura en la guía que se publicó recientemente (a la que puedes acceder haciendo click en la foto)
Hay muchas cosas que aun me gustaría hacer, como revisar la fauna nocturna d elos arroyos cercanos al Jiri. Cotapata es probablemente el área protegida mejor estudiada de Bolivia, y aun así hay muchas cosas por descubrir. En este mismo blog he documentado varias especies nuevas de ranas y serpientes, y con ellas hay decenas de orquídeas e insectos que no se sospechaba que existían en este sitio.

Todos aquellos que buscan un sitio precioso donde descansar, y en medio de la naturaleza, (pero al mismo tiempo bien auxiliado) deberían conocer El Jiri y a Mario Burgoa, el dueño, que tiene siempre decenas de historias interesantes que contarles. Al ecolodge se llega por el camino de Coroico a Tocaña, hay que llegar a la comunidad de Charobamba, desde donde se camina una media hora más o menos. Vale la pena darle una oportunidad a esta valiente iniciativa. Pueden conocer más aquí: http://jiribolivia.com/wp_jiribolivia/ …y claro, una vez que conocieron el Jiri, les va a tocar conocer Apa Apa.

Como siempre, les animo a compartir este Blog. Gracias!

Cosas que viven en los Árboles

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Así se ven estos bosques de desde el pie de los inmensos árboles
Las ardillas son frecuentes, pero casi invisibles desde abajo de los árboles. Apenas se las puede escuchar en las ramas altas, y verlas como sombras saltando entre los claros. A veces alguna se anima a acercarse al suelo y queda al descubierto por un momento corto que apenas se puede aprovechar para conseguir una foto como esta.

No se trata de pájaros claro, sería demasiado fácil. En cambio, ¿qué otras cosas viven en los árboles cerca de Suapi, a unos 1.600 metros de altura?

Un sendero labrado a lo largo de una quebrada, y que se usa para la manutención de una toma de agua, atraviesa una porción de bosque por varios cientos de metros desde la carretera. En el último tramo aparecen árboles muy grandes, y la vegetación se hace realmente impresionante. Tan cerca como se puede estar de la selva, se ven con frecuencia varios de sus habitantes más esquivos.

A esta altura, algunas ranas ya viven y se reproducen en las copas de los árboles. Sus cantos son el recordatorio de lo frustrante que puede ser intentar buscarlas. Sin embargo, otras más ligadas con la tierra húmeda también aprovechan los árboles cercanos al arroyo, como esta Pristimantis reichlei, que se la ve a veces cazando tan alto como a dos metros sobre el suelo, o a veces intentando ocultarse entre las raíces.
Esta otra rana, Pristimantis sp., aun sin identificar, es más propiamente arborícola que la anterior. Es abundante, y se pueden encontrar los juveniles sobre las hojas de los arbustos, a unos pocos centímetros del suelo. Los adultos sin embargo, se encaraman a las hojas y ramitas de los arboles bajos y se les puede ver casi siempre sobre los dos metros del altura.

Todas las fotos se han tomado en este último tramo, que tendrá unos cien metros. Más arriba de la quebrada se hace imposible seguir caminando, el bosque cierra el paso. Sin embargo, alejándonos hacia las laderas, lo terrenos de cultivo reemplazan al monte y en la cima no se ve más que el típico terreno abandonado y lleno de pastos y helechos pardos.

¿Puedes distinguir el insecto que se oculta en esta ramita? Es un tipo de grilo de hierba de esos verdes que se ven en los jardines, pero éste ha desarrollado un camuflaje realmente sorprendente.
Hay varias especies de insectos palo en los bosques. Muchos viven en el suelo o sobre los arbusto s baja altura. esta especie sin embargo, es más forestal y se ve siempre en los árboles. El de la foto es un macho de unos 12 centímetros, que parece un enano junto con las enormes hembras que les duplican en tamaño.
Estas bellas arañas de lomo dorado, aguardan a la entrada de sus madrigueras, entre los musgos de las ramas a que sus presas pasen. No son tarántulas realmente, sino parientes muy cercanos, de la familia nemesiidae.

Si te ha gustado esta entrada, voy a agradecerte mucho si la compartes, para que más gente se entere de lo que hay en sitios tan distantes.

Gracias!

Cuidado donde pisas (Arañas)

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Haber sido un aracnofóbico, me ha enseñado el nivel de terror que la gente puede llegar a sentir sobre estos magníficos animales, al punto que hice una galería sólo con arañas (no disponible en este momento), para evitar de alguna forma llenar de ocho patas las entradas. Pero hace poco me preguntaron por enésima vez, qué arañas de yungas realmente merecen cuidado. No puedo seguir ignorando esas preguntas por siempre, así que de una vez por todas vamos a resolverlo aquí, a ver si al menos sirve para evitar una masacre de bichos inofensivos los fines de semana.

Las tarántulas han generado decenas de leyendas desde Norteamérica hasta Chile, pero la verdad es que no son ni lo suficientemente venenosas, ni lo suficientemente agresivas como para considerarse peligrosas a ningún nivel. De todas formas, nadie sabe cuántas son muertas gracias a esas historias cuando cruzan los caminos o se acercan a las casas.

Pero primero entendamos por “peligrosas” a ese tipo de arañas cuyo veneno realmente podría poner en peligro la vida de un ser humano por sí mismo. Lo digo por que desde la perspectiva de la gente que vive en comunidades aisladas, incluso una araña lobo -si, una de esas arañas pardas que abundan entre el pasto-, es capaz de provocar una herida que si se infecta, verdaderamente crea un problema potencialmente fatal. La gente por supuesto, va a culpar a la araña, y no al hecho de que no llevaron al herido a un hospital. La infección mata en semanas, y aun así la gente se resiste a ir a los centros de salud, que a veces son más un problema que una solución.

La gente le teme a las arañas grandes, y hay muchas especies muy grandes que pueden confundirse con las arañas bananeras, como esta corredora de 12 centímetros de pata a pata. Desde este ángulo estas arañas son muy difíciles de distinguir. Para estar seguros, es necesario ver la parte de abajo de las patas, que en las arañas venenosas son de colores claros y oscuros alternados.

En yungas, las únicas arañas suficientemente venenosas como para provocar una mordedura peligrosa son las arañas bananeras del género Phoneutria. Se puede encontrar dos especies: la que adorna esta entrada (probablemente Phoneutria cf boliviensis) y otra que aun no he podido identificar, y que vive en tierras más altas, hasta 2.200 metros. Ambas arañas, se pueden encontrar debajo de las hojas o entre la corteza, a menudo también entre los racimos de plátanos. De noche suelen moverse por el suelo, un poco sin rumbo, por lo que también las llaman arañas errantes. Tienen la mala costumbre de acercarse a las casas y a veces introducirse en los zapatos, que es donde se vuelven realmente peligrosas, de otra manera, son arañas extremadamente tranquilas y muy pocas veces se las ve desplegando su típica postura defensiva.

Esta si es una araña bananera. Vista desde arriba, se la puede identificar por su robustez (además de su tamaño, hasta 15 centímetros de pata a pata), los puntos y manchas de la panza y el tórax también pueden servir. Pero tal vez la forma en que coloca las patas, diferenciando los dos pares delanteros proyectados hacia adelante, con los terceros y cuartos pares hacia los lados y hacia atrás, sea su marca distintiva.
Esto es por lo que realmente se reconocen estas arañas, su posición defensiva tan particular. Cuando se las molesta (mucho) levantan las patas y muestras los colores de la parte de abajo y los queliceros rojos. En esta posición se mueven nerviosamente y saltan (saltan, digamos unos 20 centímetros, tampoco suficiente como para cumplir las pesadillas mas aracnof’óbicas). En realidad estas arañas son tan tranquilas que luego de encontrar literalmente docenas de especímenes, solo el de la foto se puso agresivo.

Nuevas fotos en las Galerías

Ha pasado mucho desde el último post del 2010. No ha sido en vano, hay mucho que contar y mostrar de los viajes con lo que hemos empezado el 2011. Primero unas fotos nuevas y links a las galerías donde estan alojadas …y muy pronto empezamos a contar sobre los viajes. Muchos saludos y los mejores deseos para este nuevo año!

 

 

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