Zongo

Al fondo, el lago Titikaka, una de las vistas más emblemáticas de las montañas paceñas.

Zongo es un valle, accesible desde la ciudad de El Alto, espectacular y único. Constituye uno de los descensos de altitud más drásticos del país, recorriendo algunas de nuestras zonas de mayor biodiversidad, y eso sin contar con la enorme relevancia histórica de la zona, personificada en la resistencia minera a las dictaduras de los años setenta y ochenta.

Los desagues de las lagunas de Milluni, con el caracteristico color rojizo, típico de los deslaves mineros.

Sin embargo, ahora me quiero centrar en un aspecto diferente. La capacidad de las tierras altas de Zongo para presentar increibles paísajes.

En la vertiente oriental de la cordillera, el agua es pura y abundante, y los bofedales, humedales altoandinos claves para sobrevivencia de numerosas especies únicas, se encuentran saludables.
La inundación normal de los bofedales en la época de lluvias, no puede alterar el curso de un pequeño río que fluye, literalmente, debajo del agua.
El final del día crea increíbles contrastes en la humedales, haciendo que los innumerables cursos de agua destaquen como no lo harían durante el día.

Todas las fotos de esta entrada han sido tomadas en la parte alta del valle, en torno al complejo minero de Milluni. Por un lado uno de los sitios con mayor contaminación del país, y por el otro, un paraiso de agua pura que actualmente provee de más del 60% de la energia electrica de La Paz.

Una época, Zongo era considerado casi un coto de caza. Actualmente, estos sitios tan accesibles vuelven poco a poco a llenarse de vida, a pesar de las amenazas constantes que la explotación humana supone para muchas especies.
Esta canastero andino, al igual que muchas aves pequeñas, es relativamente facil de ver en torno al camino principal.

Espero que lo hayan disfrutado.

La Cumbre

Una hembra de “leke leke” patrulla su porción de pastizales en busca de pequeños invertebrados. Estas aves se reúnen en grupos pequeños, y se pueden ver sobre todo entre marzo y mayo, a fines de la época de lluvias. En La Cumbre, los machos suelen verse solos, a poca distancia de los grupos de hembras.
Bofedales (un tipo de humedales nativos) y pastizales adornan las laderas rocosas de Los Andes, por encima de los 5000 metros del altura.
Un macho de “leke leke” vigila a cierta distancia un grupo de hembras. Varias veces se levanta de entre los pastos y permanece inmóvil unos segundos, antes de volver a su rutina de escarbar por alimento en el suelo.

Antes una zona predilecta para los cazadores de la ciudad de La Paz, hoy una pequeña área protegida en pleno proceso de recuperación, La Cumbre es uno de los sitios accesibles más interesantes para contactar una parte de la fauna altoandina más carismática. Sigue leyendo “La Cumbre”

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