La primera gran sorpresa de San Pedro

Altura: 950 metros s.n.m.

Zona: Río Cajones, entrada a Incahuara

Vista del bosque y nidos de oropéndolas, desde las laderas del Río Cajones

A una hora más o menos, desde la ciudad de Coroico, hay un puente de hierro que nos lleva al otro lado del Río que por aquí llaman Cajones. Apenas se cruza el puente uno se encuentra en San Pedro, pero hay que usar un poco la imaginación ya que no se trata de un pueblo, o de nada que uno se imaginaría que tiene nombre, apenas unas casas dispersas a ambas orillas de un camino angosto de tierra y piedras, que alguna vez llevó hasta Caranavi, pero que ahora está bastante abandonado. Esta es la entrada a la zona de Incahuara.

Una pareja de atajacaminos, (Chordeiles rupestris), podía encontrarse muy cerca del puente de hierro. Son muy difíciles de ver hasta que vuelan.
Los pitotoy (Tringa solitaria), no son aves muy comunes en los Yungas, excepto en los ríos con riberas más anchas y pedregosas

El puente en sí, representa uno de los puntos más bajos de la zona, unos 850 metros s.n.m. Un desvío oculto lleva hasta el margen del río unas decenas de metros hacia abajo. Hasta que llegas al fondo te rodean pastizales altos y cultivos de frutas. Al frente se levanta una serranía que por partes luce un bosque bonito y bien conservado.

Una vez en los cerros, decenas de pequeñas sendas como esta suben hasta las plantaciones de frutales más arriba

Avanzando unos kilómetros por la serranía, se llega a una ladera inusualmente húmeda. El agua escurre del suelo literalmente, y luego de un trecho se forma un arroyo irregular que atraviesa finalmente el camino. En plena época de lluvia, aquí hace muchísimo calor y la humedad puede ser casi insoportable, incluso durante la noche. Es en una de esas caminatas nocturnas donde encontramos un par de sorpresas totalmente inesperadas.

Las lechuzas (Tyto alba tiudara), son la que dan la bienvenida a los bosques por la noche. A pesar que la gente todavía las considera de mala suerte, no es raro verlas entre los árboles altos cerca del camino

En Bolivia, las salamandras son animales extremadamente raros. se han hallado un puñado de especímenes y se han tomado menos fotos, y eso se dice, sin pensar en que casi nadie las ha estudiado realmente. En visitas sucesivas a la zona, nos encontramos dos especímenes, perchados en las hojas anchas de algunos helechos, a falta de una identificación apropiada, se les ha dado el nombre de Bolitoglosa cf altamazonica, sin embargo se sabe que se trata en realidad de una o varias especies aun no descritas por la ciencia, por lo que esperamos que estas fotos aporten a ese trabajo.

Uno de los especímenes de salamandra, exactamente como se la halló, cerca de una de las sendas en los cerros de San Pedro
Así de extraños se ven estos animales cuando se los observa de cerca

Este año no vimos ninguna, aunque la época de lluvias apenas empieza. Sin embargo la última vez que pude ir a buscarlas un gran incendio (uno de los 54.000 que se han presentado en Bolivia en 2010) había consumido buena parte del bosque, apenas unos cien metros de donde las encontré la primera vez. Espero que con las lluvias se animen a salir de donde sea que desaparecen en la época más seca, me anima la idea de que el incendio se detuvo gracias a la extrema humedad de la ladera de las salamandras, y no llegó a consumir este parche de bosque. En todo caso, en febrero ya sabremos si esta población oculta hasta ahora, ha podido sobrevivir a este año especialmente duro.

La apertura de terrenos con fuego, ha provocado que varios millones de hectáreas de bosques entodo Bolivia, terminen viéndose así, sólo en 2010

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