Las fascinantes lagartijas de los torrentes

quebrada2El género Potamites, comprende nueve especies de lagartijas semiacuáticas, asombrosamente bien adaptadas a vivir en los arroyos de las montañas tropicales, desde Costa Rica hasta el centro de Bolivia. Tienen una preferencia por cursos de agua abundante, muchas rocas grandes, y fuerte torrente. En Bolivia se ha anotado la presencia de dos especies, P. ecpleopus, y P. ocellatus, ésta última, endémica del país.

Pocellatus3
Un aspecto difícil de ignorar es que estas lagartijas están entre las más coloridas del nuevo mundo, y no tienen nada que envidiar a las llamativas ranas venenosas con las que comparten estas laderas.

En general son animales muy raros, con pocos registros en su rango de distribución, por eso, encontrarme con cuatro ejemplares en dos arroyos de montaña de Caranavi, fue una enorme sorpresa, pero aun más lo fue experimentar su particular estilo de vida. Estas lagartijas viven literalmente bajo el torrente, usando las grietas de las rocas grandes para ocultarse y dormir; un sitio que pocos considerarían apto para un reptil, y que exige mucho, físicamente, para lograr una buena foto. Cuando se les molesta, simplemente saltan al agua, se sumergen y nadan hasta otra roca grande Sigue leyendo “Las fascinantes lagartijas de los torrentes”

Río Negro

Más allá de Taipiplaya, y a algo así como dos horas en coche desde Caranavi, se descuelga el río negro en una impresionante cascada, dando forma a uno de los paisajes más bonitos de Los Yungas. Hace muy poco Río Negro era una gran mancha de bosque virgen, y aun quedan parches grandes de bosque intacto, salpicado de laderas cultivadas de arroz y coca, y campos abandonados. Una pena considerando que esta zona, a 1400 metros del altura mas o menos, es una de las más biodiversas del país.

Río Negro es un verdadero paraíso para los observadores de aves. Algunas especies generalmente raras en las montañas, como la tangara cara negra (hemithraupis guira) son muy comunes en el dosel de este bosque espeso y muy húmedo. Casi lo mismo pasa con las mariposas y coloridos invertebrados Sigue leyendo “Río Negro”

Bronzini

Cerca de Caranavi, se encuentra un río de aguas turbias y pesadas. Un viejo intento de proyecto turístico y balneario de aguas cristalinas, ahora cedido a varias cooperativas mineras, responsables de la actual calidad del agua. Pero bronzini no es solamente el río, es el área, las pequeñas quebradas y el bosque que aun les queda, en una zona de fuerte crecimiento de la población, con innumerables colonias y cultivos de arroz, maíz, coca y café, que se intercala con selva húmeda y baja de yungas, cortada por una pequeña carretera rural que lleva hasta el río Zongo. Así es este paraje, uno de los más bonitos y accesibles de la zona.

 

Conocí Bronzini, gracias a Peter Møllman, quien debe ser una de las personas que mejor sabe sobre la diversidad de mariposas y polillas de la región de Yungas (de hecho tiene muy valiosos videos al respecto). Bronzini es con razón uno de sus sitios preferidos. Varias pequeñas quebradas se abren entre un bosque tupido. Se amontonan sitios perfectos para observar aves y mariposas Sigue leyendo “Bronzini”

Los árboles de Caranavi

El sol aun no ha salido en la serranía donde se encuentra Caranavi. Muy temprano en la mañana, una increíble variedad de aves pueden verse no muy lejos del camino. Caranavi es uno de los sitios con mayor potencial para los observadores de aves.

Caranavi es una de las poblaciones de mayor tamaño de Yungas, con sus más de 25.000 habitantes, está ubicada en un valle profundo, rodeado de montañas y selva húmeda de pie de monte. A pesar de los extensos campos cultivados con café, coca, arroz y maíz, y los ocasionales hatos ganaderos, Caranavi es aun un sitio con mucha naturaleza por descubrir, sobre todo las montañas del norte, y la serranía Bella Vista, que mantienen unas extensiones envidiables de bosque intacto.

Nada queda realmente lejos de Caranavi. Una completa red de caminos vecinales y una carretera internacional en construcción, comunican las fincas cafetaleras con la pequeña ciudad, las serranías cercanas, y hasta los llanos amazónicos se encuentran a menos de tres horas en coche. Cada curva del camino es un sitio potencialmente bien para observar aves, algunas de ellas extremadamente raras, como el águila solitaria; y si hay suerte puedes encontrarte hasta cinco especies diferentes de tucanes. Y no es que Caranavi sea una ciudad turística, que no lo es, pero si eres un observador de aves, vale mucho la pena un poco de incomodidad por un premio tan interesante.

Las quebradas de la Serranía Bella Vista son uno de los mejores sitios para observar al Gallito de las rocas. El macho de este especie es sin duda, una de las aves más hermosas del mundo.
Existen una gran cantidad de especies diferentes de pájaros carpinteros en los bosques de Yungas, pero pocos tan notables como el Campephilus melanoleucos, que es además unos de los más grandes.

La ruta entre Caranavi y Sapecho es, al menos por ahora, uno de los mejores sitios que conozco para ver tucanes, como estos Aracarís, muy activos sobre todo a primera hora de la mañana.

Sigue leyendo “Los árboles de Caranavi”

Ranas asombrosas en Incahuara

Si bien el fenómeno de declinación global de anfibios a golpeado también a las ranas de torrentera, Hyloscirtus armatus, (de hecho se encuentran ahora mucho menos que hace un par de años), aun es posible encontrarlas en yungas con cierta frecuencia. Claro, siempre y cuando el arroyo conserve buena parte de su vegetación original.

El arroyo de incahuara presenta un estado de conservación relativamente bueno, pero en deterioro, especialmente en la zona de influencia del pueblo. De hecho todo el valle esta fuertemente impactado por las deficientes prácticas agrícolas, desde hace ya muchos años.

Al igual que otras ranas que viven en zonas de montaña, hyloscirtus presenta grandes variaciones en los colores. Así, se las encuentra pardas, amarillas, naranjas, verdes, con manchas, sin manchas, en una variedad infinita de combinaciones. Esto le ha valido cierta fama de enredo taxonómico, es decir, que nadie apuesta por que realmente se trate de una o varias especies. De hecho se han anotado varias poblaciones dispersas que son suficientemente diferentes y suficientemente estables (todas las ranas de esas poblaciones son más o menos iguales y más o menos diferenciables de otras) como para que se considere estudiarlas.

Esta es la primera rana de torrentera que encontré en el arroyo de incahuara. Casi seguramente se trate de un subadulto, que ya presenta los colores brillantes, pero aun no le han crecido unas estructuras como pequeñas espinas en el pecho, gracias a las cuales reciben el nombre "armatus"
Así es como se ve un adulto de Hyloscirtus en Incahuara. Con su 8 ó 9 centímetros, son además ranas que inspiran respeto.
Incluso los ejemplares más jóvenes se ven ligeramente distintos de sus contrapartes de otros arroyos.

En 2009 encontré una población de ranas de torrentera notablemente coloreadas de amarillo y negro, y con los ojos de color rojo brillante. Las encontré durante el día en el fondo del arroyo que cruza el pueblito de Incahuara de Khullu Kuchu, entre las piedras y las algas, y aun que he vuelto varias veces a ese sitio, no las he vuelto a ver así, sino siempre de noche, ocultas entre la vegetación de las orillas desde donde se las escucha cantar muy esporádicamente, y casi podría apostar que de forma diferente a otras hyloscirtus que conozca.

Las culebras sipo (chironius sp.), son diurnas y usualmente arboricolas, excepto cuando bajan a los arroyos y pozas en busca de ranas, por lo que es frecuente encontrarlas entre la vegetación de las orillas. Esta la vi sumergirse en el arroyo y meterse entre la capa gruesa de hojas que se deposita al fondo, y ahí se quedo por unos diez minutos, al parecer no encontró nada interesante. No son venenosas, pero sí muy agresivas cuando se sienten amenazadas.

Poder grabar ese canto tan difícil, ayudaría realmente a identificar estas ranas de Incahuara como una especie separada o una población “diferente” de H. armatus, pero la zona se ha vuelto inestable e insegura, así que mientras vemos la forma de volver, les he mostrado algo de lo que tengo de estas maravillosas ranas.

La primera gran sorpresa de San Pedro

Altura: 950 metros s.n.m.

Zona: Río Cajones, entrada a Incahuara

Vista del bosque y nidos de oropéndolas, desde las laderas del Río Cajones

A una hora más o menos, desde la ciudad de Coroico, hay un puente de hierro que nos lleva al otro lado del Río que por aquí llaman Cajones. Apenas se cruza el puente uno se encuentra en San Pedro, pero hay que usar un poco la imaginación ya que no se trata de un pueblo, o de nada que uno se imaginaría que tiene nombre, apenas unas casas dispersas a ambas orillas de un camino angosto de tierra y piedras, que alguna vez llevó hasta Caranavi, pero que ahora está bastante abandonado. Esta es la entrada a la zona de Incahuara.

Una pareja de atajacaminos, (Chordeiles rupestris), podía encontrarse muy cerca del puente de hierro. Son muy difíciles de ver hasta que vuelan.
Los pitotoy (Tringa solitaria), no son aves muy comunes en los Yungas, excepto en los ríos con riberas más anchas y pedregosas

El puente en sí, representa uno de los puntos más bajos de la zona, unos 850 metros s.n.m. Un desvío oculto lleva hasta el margen del río unas decenas de metros hacia abajo. Hasta que llegas al fondo te rodean pastizales altos y cultivos de frutas. Al frente se levanta una serranía que por partes luce un bosque bonito y bien conservado.

Una vez en los cerros, decenas de pequeñas sendas como esta suben hasta las plantaciones de frutales más arriba

Avanzando unos kilómetros por la serranía, se llega a una ladera inusualmente húmeda. El agua escurre del suelo literalmente, y luego de un trecho se forma un arroyo irregular que atraviesa finalmente el camino. En plena época de lluvia, aquí hace muchísimo calor y la humedad puede ser casi insoportable, incluso durante la noche. Es en una de esas caminatas nocturnas donde encontramos un par de sorpresas totalmente inesperadas.

Las lechuzas (Tyto alba tiudara), son la que dan la bienvenida a los bosques por la noche. A pesar que la gente todavía las considera de mala suerte, no es raro verlas entre los árboles altos cerca del camino

En Bolivia, las salamandras son animales extremadamente raros. se han hallado un puñado de especímenes y se han tomado menos fotos, y eso se dice, sin pensar en que casi nadie las ha estudiado realmente. En visitas sucesivas a la zona, nos encontramos dos especímenes, perchados en las hojas anchas de algunos helechos, a falta de una identificación apropiada, se les ha dado el nombre de Bolitoglosa cf altamazonica, sin embargo se sabe que se trata en realidad de una o varias especies aun no descritas por la ciencia, por lo que esperamos que estas fotos aporten a ese trabajo.

Uno de los especímenes de salamandra, exactamente como se la halló, cerca de una de las sendas en los cerros de San Pedro
Así de extraños se ven estos animales cuando se los observa de cerca

Este año no vimos ninguna, aunque la época de lluvias apenas empieza. Sin embargo la última vez que pude ir a buscarlas un gran incendio (uno de los 54.000 que se han presentado en Bolivia en 2010) había consumido buena parte del bosque, apenas unos cien metros de donde las encontré la primera vez. Espero que con las lluvias se animen a salir de donde sea que desaparecen en la época más seca, me anima la idea de que el incendio se detuvo gracias a la extrema humedad de la ladera de las salamandras, y no llegó a consumir este parche de bosque. En todo caso, en febrero ya sabremos si esta población oculta hasta ahora, ha podido sobrevivir a este año especialmente duro.

La apertura de terrenos con fuego, ha provocado que varios millones de hectáreas de bosques entodo Bolivia, terminen viéndose así, sólo en 2010

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