El lagarto curativo

 

Hace ya más de quince años, me tocó trabajar armando una feria en la ciudad de El Alto, al lado de una obra donde algunas cuadrillas de obreros levantaban incansablemente un edificio de varias plantas. Una tarde, los gritos de los obreros nos alertaron sobre un serio accidente que había ocurrido apenas unos instantes antes. Al parecer, una loza había caído sobre la mano de uno de los obreros, lacerando sus dedos hasta casi desprender uno de ellos.

Alguien se llevó al obrero de emergencia y no supimos más hasta luego de unos días, cuando nos contaron que no había sido conducido a un hospital o una posta, sino a un curandero que intentaba salvarle el dedo aplicando compresas con lagartijas recién muertas. Incluso llegamos a ver algunas de las lagartijas que, a pesar de la cantidad de testimonios que respaldan su poder curativo, no fueron suficientes para salvar esos dedos.

Esa imagen se quedaría conmigo por años, pero fue recién hace unas semanas que pude conocer esa lagartija, la Liolaemus forsteri.

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Un macho adulto de Liolaemus forsteri puede medir más de veinte centímetros incluida la cola, lo que la hace una de las lagartijas más grandes de su tipo.
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En la época reproductiva, lo machos pueden adquirir esta preciosa coloración verde y negra, pero puedes ser también amarillos, pardos, o incluso de un color gris azulado muy vistoso.

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Zongo

Al fondo, el lago Titikaka, una de las vistas más emblemáticas de las montañas paceñas.

Zongo es un valle, accesible desde la ciudad de El Alto, espectacular y único. Constituye uno de los descensos de altitud más drásticos del país, recorriendo algunas de nuestras zonas de mayor biodiversidad, y eso sin contar con la enorme relevancia histórica de la zona, personificada en la resistencia minera a las dictaduras de los años setenta y ochenta.

Los desagues de las lagunas de Milluni, con el caracteristico color rojizo, típico de los deslaves mineros.

Sin embargo, ahora me quiero centrar en un aspecto diferente. La capacidad de las tierras altas de Zongo para presentar increibles paísajes.

En la vertiente oriental de la cordillera, el agua es pura y abundante, y los bofedales, humedales altoandinos claves para sobrevivencia de numerosas especies únicas, se encuentran saludables.
La inundación normal de los bofedales en la época de lluvias, no puede alterar el curso de un pequeño río que fluye, literalmente, debajo del agua.
El final del día crea increíbles contrastes en la humedales, haciendo que los innumerables cursos de agua destaquen como no lo harían durante el día.

Todas las fotos de esta entrada han sido tomadas en la parte alta del valle, en torno al complejo minero de Milluni. Por un lado uno de los sitios con mayor contaminación del país, y por el otro, un paraiso de agua pura que actualmente provee de más del 60% de la energia electrica de La Paz.

Una época, Zongo era considerado casi un coto de caza. Actualmente, estos sitios tan accesibles vuelven poco a poco a llenarse de vida, a pesar de las amenazas constantes que la explotación humana supone para muchas especies.
Esta canastero andino, al igual que muchas aves pequeñas, es relativamente facil de ver en torno al camino principal.

Espero que lo hayan disfrutado.

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