Microkayla

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A 3400 metros, el paisaje en el valle de Zongo parece sacado de un cuento.

Hace algunos meses, mi amigo Ignacio de la Riva, ponía de cabeza la taxonomía de las ranas de montaña, reagrupando géneros y describiendo especies. Como consecuencia, nuestro querido género Psychrophrynella dejaba de existir y en su lugar se creaba el nuevo género microkayla. Las consecuencias de este cambio son más importantes para los herpetólogos y los taxónomos. Sin embargo, para los naturalistas, lo realmente importante es que en el proceso de ajustar los nuevos géneros, se ha conseguido información sobre dos especies de microkaylas en yungas, y lo que correspondía era documentarlas, para que sumen a nuestra guía de anfibios… y eso he hecho.

Para refrescar la memoria, Psychrophrynella (ahora Microkayla) es un grupo de pequeñas ranitas, que viven en las laderas orientales de las montañas andinas, desde el extremo sur de Perú, al centro de Bolivia. Tienen desarrollo directo, es decir que ponen huevos de los que salen ranitas ya formadas, pero su principal característica es que son microendémicas. Esto quiere decir que todas sin excepción, habitan en territorios increíblemente pequeños, que en algunos casos se reducen a una quebrada o una ladera.

También hace unos meses, Ignacio describió a Microkayla huayna y trajo información importante sobre otra especie que se conoce como Microkayla chacaltaya, pero seguramente se trate de una especie aun no descrita.

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Microkayla cf. chacaltaya, una de las ranas más vulnerables del mundo.
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El hábitat en torno a la laguna Viscachani, y la principal fuente de agua de la laguna. Este es el único sitio en el mundo donde puede encontrarse esta diminuta rana.

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Renovada esperanza

Desde mediados de los años ochenta se ha ido registrando un progresivo fenómeno de colapso de poblaciones y desaparición de una gran cantidad de especies de anfibios, primero en Centroamérica, luego hacia el sur. El causante es un hongo conocido como Hongo Quítrido, que provoca una infección mortal en la piel de las ranas, especialmente en aquellas muy asociadas con la vida acuática, y los ecosistemas de montaña.

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En Bolivia, el Hongo Quítrido se registró “oficialmente” por primera vez en 2003, un año que coincide con los últimos reportes de un gran número de especies. En especial dos géneros se han visto perjudicados al punto de sospechar su extinción en Yungas, los sapos arlequín (Atelopus spp.) y las ranas acuáticas del género Telmatobius, Sigue leyendo “Renovada esperanza”

Viaje al Corazón del MADIDI (primera de muchas partes)

Desde Rurrenabaque, el viaje se inicia atravesando el cañón del Bala, en el Río Beni, la puerta de entrada al Parque Nacional Madidi, y las últimas serranías andinas antes de los llanos amazónicos.

Los primeros días de enero tuve la oportunidad de visitar el Parque Nacional Madidi, probablemente el área protegida más biodiversa del mundo, y la verdadera joya del sistema de Áreas Protegidas de Bolivia. También, un sitio amenazado por la codicia de muchos de sus habitantes y las pésimas políticas ambientales y energéticas nacionales, como pasa con la mayor parte de los sitios más importantes del continente.

Sobre el río Tuichi, las suchas, coragyps atratus, secan sus alas luego de hartarse de los restos de un gran pez gato, que por esta zona se llama Surubí
Los grupos de hoatzines, o pavas Serere, son abundantes en las orillas de los ríos y las lagunas. Son animales realmente interesantes, lo pichones naces con garras en las alas que les ayudan a trepar y moverse entre la vegetación donde viven.
Los gansos del Orinoco son seguramente los más elegantes habitantes de las orillas del Río Tuichi

Desde hace años, a iniciativa de las comunidades indígenas a lo largo del río Tuichi, en el corazón del parque, se ha potenciado la industria turística al punto de que la región suma tantos visitantes anualmente como el resto del país en su conjunto, al menos la parte este del Río Beni, correspondiente al municipio de Rurrenabaque (uno de los pueblos más bonitos y prósperos que haya conocido, por cierto), curiosamente fuera del área protegida. Del lado oeste, el municipio de San Buenaventura, languidece debido a largas y estériles pujas políticas. Los habitantes que son responsables por el propio parque, bloquean las iniciativas turísticas, consideradas perjudiciales a sus proyectos agroindustriales y energéticos. La triste realidad es que este municipio fue siempre un botín político. La mayor parte de los proyectos que sus habitantes añoran, son técnicamente inviables o tienen consecuencias desastrosas a largo plazo, en resumen, son engaños para conseguir influencia sobre una zona rica en recursos naturales y políticos.

Las ranas son muy diversas en estos valles bajos. Luego de las lluvias cantas desde todas partes, entre las hojas del suelo hasta la copa de los árboles. Esta Phyllomedusa vaillanti es una rana particularmente fotogénica, más o menos común en los arroyos y los charcos grandes, durante la época de lluvias.
Entre las culturas de la selva, pocas cosas se consideran tan peligrosas como las serpientes de coral. Incluso es común la creencia de que si te encuentras con una de estas, algún pariente o amigo sufrirá un accidente. Sin embargo, son en realidad animales tímidos, que se ven rara vez y casi nunca intentan morder, a pesar que poseen el veneno más poderoso de todas las serpientes del Madidi. La de la foto es una micrurus obscurus, que media algo menos de un metro y medio, mas o menos el tamaño máximo que pueden alcanzar, lo que habla muy bien del estado actual de esta selva.

Pero en medio de esta compleja realidad, las comunidades quechua-tacana del valle del Tuichi, vuelven realidad lo que en principio parecía imposible. Con ayuda de Conservación Internacional, levantaron el primer albergue ecoturístico del Madidi, Chalalan. Cuando lo hicieron nadie conocía apenas de esta rica zona, el valle del Tuichi era coto de caza de donde salían miles de pieles de jaguares, nutrias de río y un sin fin de otros animales.  Hoy, nadie pone en duda la importancia que ha tenido Chalalan para que toda una región reconozca al turismo como su principal medio de vida. Con la llegada de los turistas se puso freno a la caza, se crearon varias otras áreas protegidas de competencia municipal y departamental, y se ha recuperado una de las poblaciones de jaguares más numerosas e importantes del mundo.

Muchos pequeños arroyos atraviesan la selva hasta los ríos principales. En estos arroyos, se ven con frecuencia huellas de cerdos de monte, tapires y jaguares, encontrarse con ellos, es otra cosa.
Un pequeño caimán de anteojos, refleja la luz del final de la tarde en el río Tuichi. Esta es una de tres especies de caimanes del Madidi. En los brazos de río con agua más calma y en las lagunas y humedales dentro de la selva habita el temido caimán negro, una especie que estuvo al borde de la extinción y que ha protagonizado un gran regreso.

La razón del viaje de enero, es apoyar una nueva iniciativa comunitaria que está desarrollándose a orillas del Río Tuichi, a los pies de las últimas serranías andinas. Un nuevo albergue comunitario que se esta levantando a medio camino al Chalalan, que junto con éste, promete a sus visitantes una experiencia dificilmente igualable, la experiencia de vivir unos días en la selva, una selva hermosamente recuperada para sus habitantes.

Un gran urubitinga se levanta desde su posadero, a orillas del río Eslabón. Esta rapaz con porte de águila, es común a lo largo de los ríos y lagunas, también cerca de las carreteras, siempre en torno a los grandes charcos, donde busca cangrejos, caracoles y peces, y llega a cazar aves y pequeños mamíferos.

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