Don Juan…

Fue el primer día que apoyamos activamente a la Octava Gran Marcha por el TIPNIS. Se había logrado reunir en unas pocas horas suficientes alimentos, ropa y medicinas para llenar hasta el tope una camioneta, que entre saltos nos hizo llegar hasta el sitio donde los hermanos de los 34 pueblos iban a pasar la noche.

Al salir, se decidió que buena parte de lo recaudado iría a los delegados del pueblo chiquitano, que no eran los que la estaban pasando mejor en ese momento, en tanto que las medicinas harían parte de un fondo común que se iría usando según se necesite. Esperábamos ver una especie de gran caos en el campamento. Cuando llegamos, nos quedamos un poco desconcertados por el orden y la tranquilidad que había en general. Casi todos simplemente descansaban, mientras un grupo improvisaba un partido de fútbol en un descampado. Pronto se acercaron algunos dirigentes a cargo de las diferentes comisiones, conversamos y les explicamos las decisiones que se habían tomado en la vigilia instalada en La Paz, respecto del destino de las cosas que llevábamos.<!–more–>

Llegó Don Juan. Con él descargamos rápido las medicinas y las separamos un poco, a un lado medicinas para los niños, a otro lado medicinas para el dolor, Sigue leyendo “Don Juan…”

Consideraciones: El TIPNIS y la pertinencia de algo como una bancada

Si has seguido la actualidad de Bolivia, o has visitado el blog durante el 2011, te has enterado del TIPNIS, una gran reserva natural Megadiversa que es amenazada por la construcción de una carretera que abrirá las puertas a los asentamientos de grupos de productores de coca aliados del gobierno. Te habrás enterado también de la VIII Gran Marcha por la Dignidad y la Vida, que realizaron los indígenas habitantes del TIPNIS para evitar que la carretera sea construida, y que luego de los 65 días más difíciles de sus vidas (incluyendo el episodio de represión más cobarde que se recuerde en décadas), lograron una ley que detenía la construcción de la carretera, y declaraba la “intangibilidad” de la zona.

Hoy el Gobierno contraataca y demuestra que no va a dar su brazo a torcer en sus intenciones desarrollistas. Ha montado una “Contramarcha” a favor de la carretera con las comunidades cocaleras asentadas en el área protegida, además de algunas comunidades indígenas (agrupadas en torno al CONISUR) que optaron voluntariamente por producir coca ilegal, y no pertenecer al Territorio Comunitario de Origen TCO-TIPNIS, y están buscando hasta debajo de las piedras, mecanismos que le permitirían al Evo construir finalmente su carretera, con las desastrosas consecuencias ambientales previstas, y por supuesto pasándose por el forro todo el entramado legal nacional, incluyendo la Constitución que el gobierno mismo aprobó, y que costó tanta sangre de tantos bolivianos.

¿Pueden estos dos párrafos resumir la increíblemente compleja realidad actual de la lucha indígena en Bolivia? Espero que al menos sirvan para que te interese un poco el resto de la entrada.

Sucede que hasta antes del conflicto del TIPNIS, el Gobierno Nacional mantenía una aceptación popular sin precedentes en Bolivia. Aun luego del anuncio de un incremento en el precio de la gasolina, que tuvo que ser revertido gracias a la insurrección popular. Aun luego de promover unas muy cuestionadas elecciones que le daban el control del poder judicial, según muchos, de forma cuando menos ilegítima. Aun luego de que sea tan evidente que la actividad del narcotráfico se va implantando en todos los niveles de la sociedad boliviana. Aun así, el gobierno del Evo, seguía siendo un gobierno fuerte.

Luego llegó la Gran Marcha. Ésta sería la acción que iba a hacer que la popularidad del presidente -siempre sobre el 50%, hasta en los momentos más críticos-, se desplome a menos del 30%, su mínimo histórico, gracias sobre todo al apoyo y la solidaridad de cientos de miles de ciudadanos bolivianos, y especialmente paceños, de clase media, la mayoría no representada en ninguna organización social, y que despertaron a la vida política acompañando los pasos de los indígenas. Como en un juego de ajedrez, donde cada uno mueve sus fichas por turnos, el turno que le toca ahora al gobierno puede ser el más arriesgado de todos.

Hasta antes de la Gran Marcha, todos los problemas nacionales se mantenían controlados bajo el manto del “Proceso de Cambio” que ha conseguido logros realmente importantes. Mejoró la salud, el ingreso de las familias, redujo la pobreza, pero a la larga el costo de todo esto terminó siendo reproducir y digamos, perfeccionar, un modelo económico y social, que consideramos insostenible, y que se supone que debíamos abandonar. Es decir que nos vendieron una dignidad nacional y un discurso, que luego ellos mismos destruyeron, y con ellos, cualquier asomo de cambio real y duradero.

Probablemente nunca sepamos cuál es la verdadera motivación del presidente para construir “sí ó sí” esa carretera. Una cosa es segura. Se está jugando el logro de los pueblos: Un gobierno con cara boliviana, con acento boliviano y con alma boliviana, que ahora, a ojos de muchos de nosotros, está preso de unos pocos sindicatos de productores de coca del Chapare, desperdiciando su oportunidad de dar al mundo una lección de humildad y demostrar que hacer las cosas “de otra manera” era posible. Eso es lo que perdimos, y esa pérdida no se hizo tan patente hasta la Gran Marcha.

Desconocer el logro legítimo de amplios sectores de la población boliviana -no sólo indígena-, es extremadamente riesgoso e irresponsable. Mientras escribo estas líneas, el Gobierno aprueba una arbitraria nueva ley de consulta, escrita con los representantes de los cocaleros que habitan el área protegida, y que todos sabemos oscura, tramposa y fácilmente manipulable. En tanto la Central de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano CIDOB, hace el llamado a la NOVENA MARCHA, y llama a movilización a todos los sectores que les apoyamos originalmente.

El gobierno insiste en legitimar su opción y sus interlocutores prefabricados. Aun luego de que se haya probado que sólo unos pocos integrantes de la marchita del CONISUR son indígenas, que además repudiaron su condición e identidad vendiendo sus tierras a los cocaleros que ahora pareciera que les obligan a marchar. Aun cuando les llueven las pruebas de extorciones y amenazas. Aun luego de que importantes sectores indígenas de estos medio-marchistas han abandonado este sinsentido gubernamental. Aun luego de querer vernos las caras de imbéciles a todos. Aun así el gobierno Insiste. Ciego, en su carrera autodestructiva.

Pero lo realmente inexplicable es que a pesar que el MAS (el partido de gobierno), controla desde 2009 dos tercios de la Asamblea Legislativa. Esa mayoría, como no ha habido en toda la historia democrática nacional, ha sido incapaz de desactivas los conflictos sociales y debate fue trasladado a las calles. ¿Es que el gobierno no se fía de sus propios asambleístas, que debe movilizar a sus bases? Lo que pasa es que la propia constitución les quita la razón y eso parece intolerable. Por eso las leyes y la institucionalidad han sido ejecutadas por el bien del “proceso de cambio” y la Asamblea es usada contextualmente para legalizar lo ilegalizable.

En un intento de “re-institucionalizar” el debate del TIPNIS, la CIDOB y su contraparte de tierras altas, la CONAMAQ, han llamado a los asambleístas indígenas a defender la causa, y alejarse del MAS, creando una pequeña “Bancada indígena” (suficiente para quitarle los dos tercios al gobierno, lo que explicaría que no hayan podido modificar la ley de protección del TIPNIS, y hayan tenido que crear otra ley contradictoria, dilatando y efectivamente ampliando el conflicto). Pero ¿Qué pasa con la voluntad de los otros miles y miles de bolivianas y bolivianos que hemos dicho NO a la carretera en octubre y que no nos debemos a ninguna organización social/sindical?

Parece improbable que durante esta gestión el conflicto se solucione en las cámaras de la Asamblea. Seguiremos saliendo a las calles para evitar el avasallamiento y seguiremos defendiendo en todo foro a nuestra Madre Tierra. Pero pronto, muy pronto deberá surgir un mecanismo que nos represente en la Asamblea Plurinacional, alejado de las ambiciones de la zombificada derecha nacional, que se levanta de la tumba ante al expectativa de que “alguien más” le haga el trabajo, que en su inconmensurable irresponsabilidad son incapaces de realizar. Una bancada indígena debería ser sólo el primer paso de un esquema institucional amplio, indígena/urbano, capaz de encausar al gobierno en la ruta del respeto de todas las formas de vida, del Nuevo Desarrollo. Esta es, desde las ciudades, nuestra marcha propia, la que tendremos que empezar a caminar.

TIPNIS RESISTE!!!

Sin vuelta que darle.

Tengan en cuenta que mientras escribo esto, hago algo que no había hecho nunca antes. Borrar un post anterior. No es que no haya escrito cosas que me parezcan bobadas antes, ni es un ejercicio de autocensura. Han pasado varias cosas estos días que han hecho que mi estado mental cambie, y un ensayo sobre la bronca que me produjeron los días de amenazas e insultos, no cuaja con la indescriptible esperanza que siento ahora. Por eso simplemente, no hay cabida para un post como “INGENUIDADES DEL PROCESO. Mi particular visión del ahora del TIPNIS… también para Trolls”. A ver si lo leíste, que duró poco.

El miércoles tuve el privilegio de pasar unas horas con los marchistas, dejándoles pocas cosas que pudimos juntar con algunas personas más que increíbles, que conocí ese mismo día. Para que se haga corto, debo decir primero, que todo es real. Tan real como las heridas de los pies de los marchistas, es la dignidad que explotaba desde Yolosa, la vida imparable, que no sólo nos cambió la charla. Con el canto del río de fondo, pocas horas nos cambiaron la perspectiva.

Igual que como me pasó a mí, si hubieras estado ahí, ahora te importarían bien poco los que te tachan de derechista, y casi nada te importarían esos pobres que durante ocho horas diarias se dedican a bombardear el Twitter/facebook con mensajes bien pensados para desmoralizarte.

Es que no hay forma de desmoralizar a alguien que ha podido experimentar la gran justicia de esta causa. Ni siquiera con los 50.000 que engordaron el acto triste de ese mismo miércoles, más temprano. Te garantizo hermano que si hubieras estado ahí, aun que fuera unas pocas horas, estarías sentado como yo ahora, con la cara de bobo, sin saber bien cómo vas a llevar al papel un momento que ha sido perfecto, en sus sonidos, en sus aromas, en el ambiente de extraña alegría que hacía que Yolosa se convierta en el mejor sitio posible para pasar ese momento.

Luego, desde el jueves estuve bien metido en una comunidad de yungas, privilegiado, ayudando en una investigación de gente grande que también acababa de conocer, arropado por esa comunidad que ya me había acogido antes. Debo reconocer que no sabía bien como iba a reaccionar la gente, sobre todo luego de los incendiarios discursos de las semanas anteriores, que pensaba que iban a poner los ánimos de la gente un poco más crispados que de costumbre. Nada de eso. Sólo agradecimientos a todos los que fueron tan buenos con nosotros, pintándonos en la mañana las sonrisas, luego de soportar en carpa algunas de las peores lluvias en años.

La selva, y la gente que ahí vive, tiene modos raros de mostrarte algunas cosas. Ahora creo que con la marcha vienen andando muchas de las cosas que buscamos durante décadas, como país, pero también como personas. Por eso, cuando mañana lleguen estos caminantes nuestros, saldré de donde sea que ande metido para acompañarlos por estas calles nuestras. Compartiré la fiesta que va a ser su llegada a destino, y te aseguro que van a importarme poco los que buscan ganar rédito político con la marcha, como si hubieran perdido ellos los hijos, o hubieran puesto ellos las espaldas el 25 de septiembre. Estoy seguro que tampoco van a importarle esos oportunistas a las decenas de miles de personas que van a hacer de ese día, uno de aquellos inolvidables.

En estas semanas entendí que lo que viene latiendo desde la selva y la montaña es como una gran ola que va a cambiar este paisaje definitivamente, y hay muchos que no sabrán hacer nada más que ver su paso, porque esa es la triste voluntad del político nacional, sea quien fuere. Ser el cambio requiere del coraje que sólo tienen mujeres y hombres dignos y libres, sean indígenas o cocaleros, sean los payasitos de La Paz, los lustrabotas del prado, los artesanos, las vivanderas, o esas señoras de la zona sur, que al final del día sí pusieron su parte, aun que eso levante roncha entre los masistas. Tratar de impedir que esa ola nos transforme, es la cosa más estúpida que alguien pueda hacer.

Al final de mañana, no va a importarme si los medios me mintieron o no, ni van a importarme los debates interminables de intelectuales contra fanáticos, ni los discursos del Evo. Porque mañana cuando finalmente vaya a acostarme, sabré que ha pasado algo realmente importante, que trasciende las estupideces de la gente. Eso es lo único que puedo garantizarte. Si mañana puedes escuchar el mensaje de la Madre Tierra en el sonido que producen los pies de tus hermanos llegando a La Paz, más fuerte y claro que en los discursos de las cumbres inútiles, te habrás transformado en una mejor persona, sin vuelta que darle.

Cuando mañana termine, la lucha comienza. TIPNIS RESISTE!

…A la memoria de los jóvenes guerreros Pedro Moye y Juan Uche, y con el enorme orgullo de haber nacido en el mismo país que ellos.

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