El lagarto curativo

 

Hace ya más de quince años, me tocó trabajar armando una feria en la ciudad de El Alto, al lado de una obra donde algunas cuadrillas de obreros levantaban incansablemente un edificio de varias plantas. Una tarde, los gritos de los obreros nos alertaron sobre un serio accidente que había ocurrido apenas unos instantes antes. Al parecer, una loza había caído sobre la mano de uno de los obreros, lacerando sus dedos hasta casi desprender uno de ellos.

Alguien se llevó al obrero de emergencia y no supimos más hasta luego de unos días, cuando nos contaron que no había sido conducido a un hospital o una posta, sino a un curandero que intentaba salvarle el dedo aplicando compresas con lagartijas recién muertas. Incluso llegamos a ver algunas de las lagartijas que, a pesar de la cantidad de testimonios que respaldan su poder curativo, no fueron suficientes para salvar esos dedos.

Esa imagen se quedaría conmigo por años, pero fue recién hace unas semanas que pude conocer esa lagartija, la Liolaemus forsteri.

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Un macho adulto de Liolaemus forsteri puede medir más de veinte centímetros incluida la cola, lo que la hace una de las lagartijas más grandes de su tipo.
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En la época reproductiva, lo machos pueden adquirir esta preciosa coloración verde y negra, pero puedes ser también amarillos, pardos, o incluso de un color gris azulado muy vistoso.

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Ajuani y el paso de Amaguaya

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Algunas zonas de la cordillera real son más remotas de lo que parecen. Ajuani y amaguaya son uno de esos casos. No es que esté lejos realmente, pero llegar es difícil y hay poco servicios básicos, vive poca gente y en general da la impresión de que estas en el fin del mundo; no que a dos horas y media se encuentra la segunda ciudad más poblada del país.

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Ha sido una sorpresa encontrar en la laguna de Ajuani unas cuantas Chocas Grandes (Fulica gigantea). Esta especie fue cazada hasta prácticamente su extinción en el país y recientemente han vuelto a varios sitios de las que fueron extirpadas.

Es una zona de lagunas y paisajes impresionantes, surreales, y que casi nadie tendrá la oportunidad de ver. En Ajuani hay incluso Sigue leyendo “Ajuani y el paso de Amaguaya”

La Cumbre

La primera parte de la bajada a yungas, aquí todo son montañas altas, un cielo azul increíble, y el frío intenso que condensa la humedad que sube de las selvas. También el bullicio de miles de personas que suben y bajan con productos desde las zonas colonizadas.

La cumbre, a un poco más de 4.400 metros del altura, es el punto más elevado de la carretera que lleva a yungas. Casi siempre es apenas un sitio de paso en el viaje a las selvas bajas, y por tanto, ha sido injustamente tratada en este Blog, a pesar de ser todavía el hogar de varias especies emblemáticas de las tierras altas.

En primavera, con las primeras lluvias, cientos de estas cascadas pequeñas empiezan a alimentar el sistema hídrico más grande del mundo. Esta sección de Los Andes funciona como una barrera natural para las nubes, que en su mayoría descargan aquí la lluvia. Al otro lado de la cumbre el paisaje cambia repentinamente por otro más seco, que caracteriza el valle donde esta asentada la capital de Bollivia.
En las lagunas formadas entre las montañas, viven una sorprendente variedad de aves, como este ánade crestón andino (Anas specularoides alticola) todavía habitual visitante de las charcas cercanas al camino, siempre por debajo de la línea de nieve.
Más difíciles de ver son las Viscachas, que en grupos, suben y bajan las laderas más pedregosas y los derrumbes naturales en busca de alimento y cobijo. Normalmente nocturnos en la mayor parte de su territorio, en estas zonas tan altas, es bastante común verlos a media tarde o bien entrada la mañana, si su camuflaje lo permite.

Actualmente la cumbre se ha vuelto un sitio muy importante para los curiosos de la cultura aymara. Desde el punto donde las montañas coronan el amplio valle de Pongo se realizan ceremonias ancestrales. En verano, con la nieve llegan enormes cantidades de turistas que se agolpan a los lados de la carretera, o en los caminos de tierra que llevan a las comunidades. Lamentablemente también se llenaron los cazadores, que proveen de plumas y otros macabros adornos a los trajes de los grupos folkloricos o de amuletos a los malos chamanes de la ciudad, o simples imbéciles que disparan sin ninguna razón. Cóndores, pumas, gatos andinos, y tarucas se suman a la lista de animales que fueron habituales en esta zona, y que no se han vuelto a ver.

De entre las varias especies de rapaces que se pueden ver en la cumbre, este aguilucho (Buteo polyosoma) es una verdadera sorpresa. No es particularmente raro en los valles secos, e incluso en las partes más altas de yungas, pero verlo a 4.400 metros ciertamente no es común.
Cada vez es más raro encontrar las condiciones específicas que pintan de blanco la cumbre. Normalmente se dan en los meses de inicio y fin de la época de lluvias, cuando las precipitaciones coinciden con frentes muy fríos, y eso sucede cada vez menos frecuentemente y con menos intensidad. Los glaciares de las montañas cercanas a la cumbre tampoco mantienen tanta nieve como hace pocos años, y de hecho la línea subnival se ha elevado bastante y con ella muchas especies empiezan a colonizar las laderas más escarpadas.

Espero que hayan disfrutado el post!

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